Cuando una prenda sigue teniendo el mismo valor en julio
Hay algo que llevo días pensando. Cada verano parece repetirse la misma historia. Apenas han pasado unas semanas desde que una colección llega a las tiendas y ya aparecen los carteles anunciando rebajas. Y entonces me hago la misma pregunta de siempre.
¿De verdad una prenda vale menos porque haya cambiado el mes del calendario?
Confieso que este año yo también me lo planteé. Es lo habitual. Es lo que muchas personas esperan. Y durante unos días pensé si debía hacer lo mismo. Pero cuanto más lo pensaba, menos sentido tenía para mí.
Una colección que acaba de empezar su historia
La colección Primavera-Verano de Carmela Caramela ha llegado más tarde de lo que me habría gustado.
Como ocurre en muchos proyectos pequeños, detrás de cada prenda hay decisiones, pruebas, proveedores, talleres, tejidos y muchas horas de trabajo que no siempre siguen el ritmo que marca el calendario. Podría haber hecho rebajas solo porque ya es julio. Pero entonces sentiría que estoy diciéndote que estas prendas valen menos que hace unas semanas.
Y eso, sencillamente, no sería verdad.
El valor de una prenda no cambia con las estaciones
Cuando diseño una colección no pienso en unas pocas semanas. Pienso en prendas que puedas seguir disfrutando este verano, el próximo y muchos más. Prendas que puedas llevar a una cena con amigas, a una escapada, a un paseo por el pueblo o a unas vacaciones junto al mar. Prendas que no dependan de una tendencia pasajera para tener sentido.
Porque la calidad de un tejido, el tiempo dedicado a su confección o el trabajo de las personas que la han hecho no desaparecen cuando llega julio. Siguen ahí. Y para mí, ese es su verdadero valor.
Crear despacio también significa respetar el trabajo que hay detrás
Cada prenda de Carmela Caramela está confeccionada en pequeños talleres de Extremadura y Madrid, por personas adultas, con experiencia y en condiciones de trabajo dignas.
Elegimos producir cerca porque creemos que conocer quién confecciona nuestras prendas también forma parte del respeto por la moda.
No es el camino más rápido. Ni el más barato. Pero sí el que me permite dormir tranquila sabiendo que detrás de cada colección hay personas, no números. Y ese trabajo merece ser valorado durante todo el año.
Comprar con calma también es una forma de consumir mejor
Vivimos en una época en la que parece que siempre hay que correr.
Comprar antes de que se agote.
Comprar antes de que suba el precio.
Comprar antes de que termine la promoción.
Yo prefiero otra manera de hacer las cosas.
Quiero que puedas descubrir una prenda porque realmente te gusta, porque encaja contigo y porque imaginas muchos momentos viviéndola. No porque un descuento te haga sentir que tienes que decidir deprisa.
Creo que las mejores decisiones casi siempre se toman sin prisa.
Gracias por entender otra forma de hacer moda
Sé que no hacer rebajas puede sorprender a algunas personas. Y lo entiendo.
Durante muchos años nos hemos acostumbrado a pensar que todo debe acabar rebajándose. Pero precisamente porque Carmela Caramela nació para hacer las cosas de otra manera, también quería ser coherente en esto.
Prefiero seguir creyendo en el valor de las prendas bien hechas. En los tejidos naturales. En la producción local. En las colecciones pequeñas. Y, sobre todo, en las mujeres que las elegís porque compartís esa manera de entender la moda.
Gracias por acompañarme en este camino. Porque más allá de una prenda, lo que estamos construyendo juntas es una forma distinta de consumir. Y eso, para mí, tiene mucho más valor que cualquier descuento.